Estudios Bíblicos en Siguiendo sus Pisadas

Características de la Madurez Cristiana:
Marca # 12: Resistencia o Perseverancia y Paciencia

Por J. Hampton Keathley III
Traducido por Juanita Contesse G.

Introducción

Tal como lo declara el salmista, el mundo en el cual vivimos refleja maravillosamente la gloria de Dios (Salmo 19:1-6); en realidad, no es sólo una revelación poderosa de Su poder divino (Romanos 1:20), sino de la diaria gracia y misericordia de la providencia de Dios (Hechos 14:17; Job 5:9-10; Salmo 65).  La vida está llena de una variedad de maravillosas bendiciones que Dios nos ha dado para disfrutarlas (1ª Timoteo 6:17).  Pero también es verdad, si miramos en forma realista el otro lado de la moneda, que la vida es también como una jungla; un mundo pecador y caído que actúa bajo las políticas dominantes, siniestras y engañosas de alguien a quien la Biblia describe como “el príncipe de este mundo” (Juan 12:31; 14:30; 16:11) y como “el dios de este siglo” (2ª Corintios 4:4).  Debido a las actividades engañosas de Satanás y a los efectos devastadores de la caída del hombre, según se registra en Génesis 3, que incluye una creación que gime bajo la maldición que siguió a la caída (Romanos 8:19-22), vivimos en un mundo cruel que con frecuencia es extremadamente hostil.  La historia de la humanidad y las noticias de cada día, son un testimonio característico de este hecho.

En este mundo, el hombre vive en rebelión en contra de Dios y con un alto grado de hostilidad hacia el resto de los hombres, especialmente por aquellos que son leales al Señor Jesús (cf. Juan 15:18-23).  Verdaderamente, ¡es una jungla!  Las noticias diarias de primera página son un testimonio de esta realidad.  Nos enteramos de desastres y catástofres.  Existen terremotos asesinos, huracanes y tornados mortales e inundaciones en algunos lugares del mundo mientras que mortales sequías destruyen otras áreas.  Además, hemos sido testigos de la degeneración moral en cada uno de los niveles sociales de nuestra sociedad.  Sólo en este país —que alguna vez fue una nación cristiana dirigida por hombres de gran fe y coraje— hemos visto una tremenda ruptura moral según se evidencia en tantos eventos que quebrantan el corazón.  Recientemente, hemos sido testigos una seguidilla de tiroteos escolares en los que niños han disparado a maestros y alumnos.  Además, hemos sido testigos de atentados en contra de iglesias, abusos familiares e incluso padres que han asesinado a sus propios hijos.  Nuestras calles están llenas de crímenes —drogas, asesinatos, robos, fraudes y la lista sigue y sigue.

Igualmente perturbador es la gran indecencia de la que hemos sido testigos en el capitolio de nuestra nación al más elevado nivel de nuestros líderes; pero aún más problemático es el hecho del comportamiento de nuestro presidente, que pareciera no haber molestado a muchos estadounidenses.  Pareciera ser que estaban más preocupados de la prosperidad financiera o por mantener su cómodo estilo de vida y no estuvieron dispuestos a romper la armonía.  Pero esta breve visión de lo que estamos enfrentando en nuestro mundo caído, ni siquiera rozan tantos problemas que cada uno de nosotros tenemos, como:  enfermedades, disturbios y destrucción de vidas y de familias.  Finalmente, además de todo lo dicho, se ha visto un ataque en aumento en contra de la comunidad cristiana, muchas veces incluso viniendo de nuestro propio gobierno a través de las cortes.  Los golpes e intimidaciones hacia los cristianos es algo cada vez más común por la muchedumbre liberal y de Hollywood, un grupo que se degenera más y más, con el paso de los años.

Debido a estas condiciones, que están en alza (2ª Timoteo 3:12-13), la vida cristiana a veces es caracterizada en la Biblia como la carrera que debe correrse (1ª Corintios 9:24; Hebreos 12:1; 2ª Timoteo 4:7) y como una lucha o una competencia atlética en la que se debe actuar (1ª Tesalonicenses 2:2; 1ª Timoteo 4:9; 6:12; 2ª Timoteo 2:5; Hebreos 10:32).  Otros términos importantes usados para referirse a la vida cristiana en el mundo, son:  labor o trabajo (1ª Corintios 3:8; 15:58; 2ª Corintios 11:27; 1ª Tesalonicenses 2:9; 2ª Tesalonicenses 3:8) y pruebas o desafíos (Santiago 1:2-4; 1ª Pedro 1:6; 4:12).  Obviamente, nadie puede continuar la carrera, estar firmes en las luchas de la vida, trabajar efectivamente o manejar los desafíos de la vida sin resistencia o perseverancia y paciencia.

De acuerdo a lo mencionado en esta serie, la meta de la madurez espiritual es llegar a la semejanza de Cristo, alcanzando la medida de la estatura de la plenitud de Cristo (Efesios 4:13) o ser transformado en Su imagen de gloria a gloria (cf. Romanos 8:28-29; 2ª Corintios 3:18).  Por lo tanto, en contraste a la gloria siempre disminuida del rostro de Moisés, Pablo pudo escribir:

“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”  (2ª Corintios 3:18).

Al igual que con todas las características de la madurez espiritual, el Señor Jesús es nuestro ejemplo perfecto de las cualidades maduras de resistencia o perseverancia y paciencia.  Por lo tanto, para animar a sus lectores a resistir los desafíos de la vida, el autor de Hebreos en primer lugar señaló a los héroes de la fe descritos en el Capítulo 11, como una gran nube de testigos que resistieron las pruebas por fe en las promesas y propósitos de Dios.  Al conocer la historia de sus vidas, estos santos del Antiguo Testamento, vemos un testimonio constante (Hebreos 12:1).  Sin embargo, señaló al Señor Jesús como el pináculo o la ilustración suprema de quien resistió la cruz y todas las hostilidades de los pecadores.  Él se nos muestra como el Pionero o el Perfeccionador de nuestra fe o literalmente y simplemente, como ‘la fe’.  Él es la última ilustración de vivir la fe como estilo de vida.  ¿Qué es lo que Cristo hizo?  Él resistió.  Por lo tanto, en este gran pasaje tan conmovedor, el autor nos señala la Cruz y todas las hostilidades que el Salvador resistió como catalizador y el ejemplo que debe fortificar a los cristianos a resistir en el momento de enfrentar las dificultades involucradas al vivir su fe en este mundo hostil y difícil.

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor  consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios.  Considerad a aquel que sufrió tal contradicción de pecadores contra sí mismo, para que vuestro ánimo no se canse hasta desmayar”  (Hebreos 12:1-3).

He leído que las siguientes palabras estaban escritas con luces en las 18as Olimpíadas de Tokio, en 1964:

«Lo más importante en los Juegos Olímpicos, no es ganar sino participar; de la misma manera que lo más importante en la vida no es el triunfo, sino la lucha.  Lo esencial es… haber peleado bien»

Recuerdo algunas de las últimas palabras de Pablo animando a Timoteo a perseverar o a resistir:

“Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.  Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano.  He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.  Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida”  (2ª Timoteo 4:5-8, énfasis del autor).

El Significado de la Resistencia o Perseverancia y Paciencia

La idea Básica y el Significado en la Lengua Inglesa

El Diccionario American Heritage, define perseverancia, como:  ‘Firmeza y constancia en la ejecución de los propósitos y en las resoluciones del ánimo’.  Define resistencia, como:  ‘El acto, cualidad o poder de sobrellevar una acción o un propósito’; pero como segunda definición, dice lo siguiente:  ‘estado o acto de perseverar’ [1] Aún cuando son sinónimos y cada una de las palabras conlleva la idea de ‘continuidad’, la perseverancia pone énfasis en el curso de una acción frente a una dificultad u oposición.  Tal vez, la perseverancia añade con mayor fuerza la idea de continuar bajo resistencia o frente a las adversidades de la vida, de seguir adelante a pesar de las dificultades, como ‘resistir un invierno ártico’.  La paciencia, se refiere a la calidad del dolor que resiste, trabajo duro, provocación o al fastidio frente a la calma.  Además, la paciencia puede incluir el deseo tranquilo de tolerar la demora.  Sin embargo, en el Nuevo Testamento, la palabra griega generalmente empleada, está más relacionada con tener paciencia con la gente y la resistencia o la perseverancia, con las condiciones, circunstancias y propósitos.  Con esto en la mente, observemos las palabras claves en griego y algunos de los pasajes del Nuevo Testamento involucrados con esta cualidad de ser semejantes a Cristo.

El Significado de las Palabras Griegas para Resistencia y Paciencia, en el Nuevo Testamento

Al igual que en los términos ingleses, todas las palabras que veremos relacionadas con la resistencia del hombre o con la perseverancia y la paciencia al enfrentarse con las variadas dificultades de la vida, sea nuestro comportamiento el de un resistente pacífico o activo o una resistencia valiente con paciencia.

1.      Hupomone,, (sustantivo) y Hupomeno,, (verbo).

La mayoría de las traducciones se refieren a estas palabras como ‘resistencia’ o ‘perseverancia’, dependiendo del contexto.  A menudo, cuando la continuidad de una acción está a la vista, generando frutos o buenas obras, se usa ‘perseverancia’.  Por otro lado, cuando esta continuidad se refiere a condiciones difíciles, se usa ‘resistencia’; pero esto varía en las diferentes traducciones.  Estas palabras derivan de dos palabras que significan ‘bajo’ y otra que significa ‘permanecer, habitar’.  Fundamentalmente, conllevan la idea de permanecer bajo presiones en el sentido de resistir, mantenerse bajo determinadas condiciones.  Dadas las consideraciones ya hechas, la condición caída del mundo y su hostilidad hacia quienes desean vivir santamente y seguir al Señor, estas palabras se usan naturalmente con relativa frecuencia en el Nuevo Testamento.  El sustantivo ‘hupomone,,’, se usa 32 veces y el verbo ‘hupomone,,’, 17 veces.  Debido al número de veces que se emplean estos términos, al tiempo y a la naturaleza de este estudio, sólo analizaremos algunas de las claves usadas.

2.      Kartereo,,

‘Kartereo,,’, se usa sólo una vez en el Nuevo Testamento —Hebreos 11:27— pero el significado de esta palabra y su uso aquí, es importante para un estudio sobre la resistencia.  ‘Kartereo’ (de karatos:  ‘fuerza’), significa:  ‘ser fuerte, estar bien parado, resistir’.  Hablando de Moisés, el autor de Hebreos 11:27 demuestra que la razón de la falta de temor y de la resistencia que tenía Moisés, estaba en que por fe… se sostuvo como viendo al Invisible.  Al igual que en Hebreos 12:1, un elemento vital que refuerza al corazón para resistir, es mantener nuestros ojos en el Señor o vivir enfocados en Él al igual que nuestro victorioso Salvador.  Aunque Él sea físicamente invisible a nuestros ojos, sin embargo se nos revela en la Palabra escrita.  Es allí, en la Palabra, donde debemos fijar nuestros ojos —en el Salvador.

3.      Makrothumeo,, y Makrothumia

‘Makrothumeo,,’ (el verbo, usado 10 veces en el Nuevo Testamento) y ‘makrothumia’ (el sustantivo, usado 14 veces), derivan de una palabra compuesta de (‘makros’) ‘gran’ y (‘thumos’) ‘temperamento, pasión’; por lo tanto, ‘gran – temperamento’.  En el griego secular, el significado era perseverancia más que paciencia; pero en el Nuevo Testamento, estas palabras adquirieron un nuevo sabor y significado.  En el griego bíblico, ‘denotan en forma particular, un dominio divino que se debía emular al enfrentar los problemas.  Es posible que la Carta de Aristeas, tuviera este nuevo significado.  ‘Al demostrar clemencia (‘makrothumia’)’, decía el enviado al rey, ‘es posible que la gente abandone el mal’ (p. 188). [2]

En el Nuevo Testamento, se usa el verbo activamente, con un significado de ‘perseverar, resistir’ (Hebreos 6:15) o en forma pasiva:  ‘ser pacientes, resistentes al dolor prolongado’ (Santiago 5:7-8).  Por lo tanto, estas palabras pueden describir ya sea perseverancia bajo desafíos (ver Hebreos 6:12 para este uso con el sustantivo) o la actitud de auto-moderación que se rehúsa obtener un bien de un mal que se haya echo; pero que pacientemente resiste más que desquitarse.  Por lo tanto, estas palabras representan distintivamente la paciencia del sufrimiento prolongado más relacionado con las personas que con las cosas. [3]

4.      Anecho,,

‘Anecho,,’:  ‘resistir, tener dominio, aguantar’.  ‘Anechomai’, significa ‘soportar ya sea a alguien (Efesios 4:2; Colosenses 3:3) o algo como una presión difícil o una aflicción (2ª Tesalonicenses 1:4).

5.      Anexikakos

Esta palabra, que sólo la vemos en 2ª Timoteo 2:24, significa ‘soportar el mal sin resentimiento, ser pacientes’.  Deriva de la forma futura (anexomai) del verbo recién descrito:  ‘anecho,,’:  ‘resistir’ más el sustantivo ‘kakos’:  ‘mal’.  Por lo tanto, significa:  ‘resistir el mal pacientemente’. 

Importantes Lecciones del Nuevo Testamento, Sobre la Resistencia y la Paciencia

La Resistencia de Cristo (2ª Tesalonicenses 3:5)

En 2ª Tesalonicenses 3:5, vemos una interesante declaración con relación a la resistencia, como una cualidad de Cristo que Dios desea desarrollar en nuestras vidas como parte de nuestro crecimiento espiritual.  “Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo”.  Existen tres formas posibles de tomar gramáticamente este pasaje y las tres pueden aplicarse; pero la tercera es probablemente la mejor y la más importante para nuestro estudio.

En esta oración, Pablo oraba para:  (1) pudieran esperar pacientemente la venida del Salvador, según la versión KJV “en la espera paciente de Cristo” (genitivo objetivo), o (2) que pudieran tener la resistencia que da Cristo, una resistencia que viene de estar en comunión con Él (Genitivo subjetivo), o (3) que pudieran experimentar esa clase de resistencia que pertenece a Cristo o la que fue mostrada en los sufrimientos que Él padeció en la tierra y que está demostrando incluso ahora mientras espera que sus enemigos den un mal paso (Hebreos 12:2; 10:13, genitivo posesivo o atributivo).  Estas tres opciones son verdaderamente bíblicas y es posible que las tres estuvieran en sus intenciones.  Entonces esto sería lo que a veces llamamos una construcción plenaria en donde el autor tiene la intención que se entienda que en lo escrito hay más de una idea.  Sin embargo, la opción número tres, era probablemente la que Pablo pretendía.  Aún cuando deseamos evitar una exégesis demasiado profunda, probablemente sea conveniente parafrasear:  “el Señor les enseña y les permite amar de la misma forma como ama Dios y a ser pacientes de la misma forma como Cristo lo es”. [4]   Por lo tanto, reiteramos, la madurez a la semejanza de Cristo, es el objetivo.

En forma similar, Lucas 8:11 y Santiago 1:2-4, relacionan la resistencia al tema del crecimiento espiritual y a la madurez.  En Lucas 8:15, Jesús dijo:  “Mas la que cayó en buena tierra, éstos son los que con corazón bueno y recto retienen la palabra oída, y dan fruto con perseverancia [hupomone,,]”.  Debido a las presiones hostiles mencionadas en los tipos de tierras previos (vs. 12-14), producir frutos toma tiempo y requiere un crecimiento que aquí es descrito como una resistencia constante, lo mismo que requiere el campesino.

La relación entre el sufrimiento, la resistencia y la esperanza en el crecimiento y madurez de los cristianos, también se ve en Romanos 5:3-4:  “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza”

Resistencia en los Desafíos y en las Tribulaciones

Naturalmente, nuestras palabras por “resistencia”, ‘hupomone,,’ y ‘hupomeno,,’ a menudo son empleadas con relación a los desafíos o a las tribulaciones; pero nunca en el sentido de una mera resignación o en una actitud de ‘soportar’.  Otras cualidades bíblicas o propósitos, siempre están asociadas con su uso en el contexto (a) Son usadas frecuentemente en relación el uso que Dios tiene hacia los desafíos, como herramientas para nuestro crecimiento y madurez.  “Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia (hupomone,,); y la paciencia (hupomone,,), prueba; y la prueba, esperanza” (Romanos 5:3-4).  “Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.  Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfecto y cabales, sin que os falte cosa alguna”  (Santiago 1:2-4, ver también Hebreos 12:7).  (b)  ‘Hupomone,,’ o la resistencia en presencia de la aflicción, también es un significado de establecer la realidad de Cristo en la vida del cristiano o como una prueba del carácter del que camina con el Salvador (cf. 1ª Tesalonicenses 1:4; 2ª Corintios 6:4; Santiago 1:12).

Resistencia con Esperanza

Las palabras que usamos para “resistencia”, ‘hupomone,,’ y ‘hupomeno,,’, a menudo se usan relacionándolas con la esperanza.  En el Nuevo Testamento, es posible que la esperanza esté dirigida hacia la actividad:  esperando o al objeto o contenido de nuestra esperanza, con las cosas que esperamos.  Es la esperanza del cristiano, su expectación confiada en lo que Dios está haciendo como Dios soberano, y en lo que Él hará, uno de los motivos de su resistencia en la aflicción o en el desafío.  Como haremos hincapié más adelante, la resistencia está relacionada con los tesoros celestiales, con las recompensas y con el futuro eterno, especialmente con el regreso del Señor y en las glorias que le seguirán.  En 1ª Tesalonicenses, que enfatiza fuertemente el regreso del Señor (se refiere a ella en todos los capítulos), Pablo les pide a los tesalonicenses que sean “resistentes con esperanza”.  Según la traducción de la NIV, esto significa:  “su resistencia inspirada por la esperanza”, su esperanza en el regreso del Señor (cf. 1ª Tesalonicenses 1:3 con el versículo 10).  Sosteniendo este enfoque en el regreso de Cristo y en las bendiciones que con Él vendrán, Santiago nos recuerda que aquellos que resisten los desafíos, recibirán la corona de vida (Santiago 1:12).

Resistencia y Paciencia con Gozo

“Resistencia” (‘hupomone,,’ y ‘hupomeno,,’) y paciencia (‘makrothumia’ y ‘makrothumeo,,’), son usadas en conexión con gozo porque la resistencia de los creyentes en la presencia de desafíos o paciencia hacia los demás, nunca debería ser un asunto de resignación frente a una situación o a una persona que pudiera estar probando nuestra paciencia.  Sabemos que la rutina de ‘aguantar y seguir’, tiene un sello oculto de impaciencia.  Más bien, debido a que tanto la resistencia como la paciencia debieran estar motivadas por la esperanza en la Persona, propósitos, promesas y principios de Dios, tal como los encontramos en Su Palabra:  la resistencia bíblica y la paciencia deben estar envueltas en el gozo  (ver Romanos 5:2-5; 12:12; Colosenses 1:11-12; Hebreos 12:2).

“... por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cal estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza”  (Romanos 5:2-4).

“Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración”  (Romanos 12:12).

La esperanza constante, la expectación confiada en los que Dios es y en lo que hará, dan la capacidad de resistir con gozo.  Nuevamente, el Señor es nuestro ejemplo y la ilustración perfecta de alguien cuya resistencia estaba ligada al gozo y a los propósitos y promesas de Dios.

“…y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz...”  (Hebreos 12:1b-2ª)

Al igual que un fruto llenándose con el conocimiento de Dios en toda sabiduría espiritual y comprensión, Pablo también une la resistencia y la paciencia a un espíritu gozoso de agradecimiento.

“…fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de s gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz”  (Colosenses 1:11-12)

Aún cuando es discutible si “con gozo” debiera relacionarse con “la resistencia imperturbable y con la paciencia” o con “dando gracias”, el elemento del gozo como una cualidad importante para la resistencia y la paciencia, es evidente en este pasaje.  Si la primera construcción, “longanimidad con gozo”, es correcta, el gozo es considerado como el elemento necesario que se requiere junto a la resistencia y a la paciencia.  Si “dando gracias” es correcto, el pasaje enfatiza que la resistencia y la paciencia deberían estar acompañadas por el “gozo”, no de mala gana, agradeciendo al Padre.  Pablo, rápidamente continúa describiendo el tipo de cosas por las que debemos estar agradecidos:  “…con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz; el cual nos librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados”  (Colosenses 1:12-14).  Nuestra capacidad de resistir y de ser pacientes, está directamente relacionado a la respuesta que tengamos a nuestra nueva vida en cristo, más que a los desafíos transitorios de la vida.

Colosenses 1:11, es una parte de la oración de Pablo en los versículos 4-9, donde ora por el crecimiento fructífero de los colosenses.  Primero, ora para que los colosenses puedan ser llenos del conocimiento de la voluntad de Dios.  El objetivo de tal conocimiento es tener un desempeño valioso, uno que sea consecuente con lo que el creyente es en Cristo (versículos 9-10).  Después continúa con los versículos 11-14, con lo que debería ser el resultado, el fruto de tener tal conocimiento en toda la sabiduría y el conocimiento espiritual:  (1) llevar el fruto en toda buena obra, (2) crecer constantemente en el conocimiento de Dios, (3) ser fortificado con todo el poder… para el desarrollo de toda la paciencia y la resistencia, y (4) dando gracias con gozo al Padre…  En este punto, debemos observar dos principios muy importantes:  Primero, tanto la paciencia como la resistencia, son el resultado del crecimiento, de la madurez en la verdad de Dios, en la medida que el creyente aprenda quién es él en Cristo, completo y bendecido con toda bendición espiritual (Colosenses 2:10; Efesios 1:3), porqué es aquí en la tierra un embajador de Cristo y adónde irá como uno que aquí sólo tiene una residencia temporal y que se dirige hacia las glorias y recompensas eternas.  Segundo, la paciencia o la resignación y la resistencia, siempre necesitan el influjo habitual de la fuerza de Dios, porque nada que no sea la fuerza sobrenatural de Dios, se necesita para transformar a los pecadores impacientes en santos perseverantes y pacientes.  Finalmente, como ya se ha enfatizado, la paciencia y la resistencia necesitan esa actitud maravillosa que cambia la vida del gozo, caso contrario sólo es una mera resignación.  “La resistencia y la resignación de algunos santos, es un tipo de resignación amarga a la voluntad de Dios; la paciencia que tienen les paraliza.  En realidad, lo que acompaña a estas virtudes, debe ser el júbilo y no la resignación (vf. Filipenses 1:29)”. [5]

La Resistencia y las Imágenes del Esfuerzo Derrochado

A medida que estudiamos el Nuevo Testamento, encontramos también que nuestras palabras para ‘resistencia (‘hupomone,,’ y ‘hupomeno’), son usadas en conexión con las imágenes de la vida cristiana, como una carrera que debe correrse, como una meta que debe buscarse y como una batalla que debe pelearse (ver Hebreos 12:1; 1ª Timoteo 6:11-12).  Si no tenemos la resistencia de estar constantemente enfocados en el Señor Jesús, jamás podremos correr la carrera que Dios nos ha impuesto aquí en la tierra.  Por lo tanto, la resistencia es la cualidad que debe buscarse con gran esfuerzo.

“Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.  Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho l a buena profesión delante de muchos testigos”  (1ª Timoteo 6:11-12).

La Resistencia y la Paciencia del Amor

Es muy significativo que tanto el grupo de palabras para resistencia (‘hipomone,, y ‘hupomeno’) y para la paciencia (‘makrothumia’ y ‘makrothumeo,,’), son usadas en conexión con el amor cristiano (1ª Corintios 13:4, 7; 2ª Timoteo 2:10).  El amor es una constante o resiste frente a circunstancias desagradables y frente a gente difícil.  El amor es paciente (1ª Corintios 13:4) y soporta todo (1ª Corintios 13:7). El amor (agape,,), que es el producto de ser llenos del Espíritu (Gálatas 5:23), da la capacidad de permanecer inmutables para el bien de los demás.  Por lo que Pablo pudo decir:  “Por tanto, todo lo soporto amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna”  (2ª Timoteo 2:10).  Primera de Corintios 13 —el gran capítulo del amor agape,, cristiano— nos da una descripción de la naturaleza del amor, en los versículos 4-7, con sus cualidades a la semejanza de Cristo.  Estas cualidades, aunque ciertamente son el producto del Espíritu (Gálatas 5:22-23) [6] , también nos da una descripción de Cristo.  Para la iglesia en Corinto, que estaba tan dividida, las cualidades de los versículos 4-7, proveyeron la solución a todos sus problemas, lo mismo que para la iglesia de hoy.  Es interesante observar que la primera cualidad que se nos da es “el amor es paciente” (‘makrothumei’:  tiempo presente nómico de una verdad general sin tiempo).  En otras palabras, el amor nunca ejerce represalia o busca desquitarse.  Si se da esta situación, es porque el amor no existe.

La Resistencia y la Paciencia como Cualidades Distintivas del Carácter

En 2ª Corintios 6:4-6, tanto la resistencia (‘hupomone,,’) y la paciencia (‘makrothumia’) se incluyen entre muchas cualidades que demuestran o claramente establecen a Pablo y a sus asociados, como maduros “siervos de Dios”; como personas que están completamente dedicadas al Señor y a Su servicio y llamado.  La “paciencia” y la “resistencia”, son cualidades que marcan al creyente como un siervo de Cristo, maduro y comprometido.

La Resistencia y la Paciencia, un Camino Digno y la Unidad Cristiana

En Cristo, todas las diferencias humanas básicas que consistentemente ocultan las relaciones de amor y de unidad, son eliminadas a pesar de todas las diferencias que existen, las que con tanta frecuencia provocan impaciencia.  Este es uno de los temas tratados tanto en Efesios (ver Efesios 2:11-22) como en Colosenses.  Hablando de nuestra nuevas relaciones de los unos con los otros, Pablo escribió:

“…donde no hay griego, ni judío, circuncisión o incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos”  (Colosenses 3:11).

Norman L. Geisler escribió un excelente resumen sobre esto en la edición del Nuevo Testamento, de The Bible Knowledge Commentary [Comentario del Conocimiento de La Biblia:

«En Cristo, las diferencias son eliminadas.  Esto incluye las diferencias nacionales (Griegos o judíos; se consideran judíos todos quienes están fuera de la nación griega; cf. Gálatas 3:28); diferencias religiosas (circuncidados o incircuncidados); diferencias culturales (todos los que eran extraños para la cultura griega, eran bárbaros y el escita era un nómade salvaje) y las diferencias económicas o sociales (siervo o libre).  Si un griego, una persona incircuncisa, un bárbaro, un escita o un esclavo se hacía creyente, era una “nueva criatura” (2ª Corintios 5:17) o un “nuevo” (Colosenses 3:10), igual que un judío o una persona libre que se hacía cristiano.  Pues Cristo es el todo, y en todos.  Es decir, las diferencias humanas típicas, se eliminan por la unión que tenemos en Cristo

Todas las barreras se destruyen en Cristo y todos los creyentes son verdaderamente “creados iguales”.  Por lo que se debe esperar que todo creyente —sin considerar su nacionalidad, religión anterior, cultura o situación económica— debe abandonar sus anteriores prácticas pecaminosas y debe vivir de acuerdo con su “nueva creación”». [7]

Esta nueva vida en Cristo, requiere un estilo de vida muy diferente; uno que sea consecuente con quién es el cristiano en Cristo.  Es un estilo de vida que cambia dramáticamente nuestras actitudes hacia los demás cristianos.  Por ello, Pablo escribió:

“Yo, pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados”  (Efesios 4:1).

El “pues” del versículo 1, hace que los lectores regresen a lo que Pablo escribió en los capítulos 1-3, como la base de su necesidad de caminar dignos del Señor.  Naturalmente, nunca podríamos caminar siendo dignos de la gracia y de la misericordia del Señor.  La palabra “digno” (axio,,s), significa “el mismo peso” y simplemente está llamando a los creyentes a un comportamiento que debe estar en equilibrio con lo que ahora son en Cristo, donde todas las diferencias humanas se han eliminado.  El punto es que el caminar del cristiano con Cristo, impacta tanto su vida personal interna en sus creencias y actitudes y en la responsabilidad hacia los demás creyentes, en el cuerpo de Cristo.

Por lo tanto, caminar en una forma que sea consecuente con la nueva vida en Cristo, requiere ciertas cualidades a la semejanza de Cristo que incluyen la paciencia y la tolerancia hacia los demás, como cualidades vitales para un andar digno en unidad con los demás creyentes.

“.con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardarla unidad del Espíritu en el vínculo de la paz”  (Efesios 4:2-3)

“Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humilad, de mansedumbre, de paciencia; soportáandoos unos a otros…” (Colosenses 3:12-13).

Cuando pensamos en las tantas diferencias de la gente que ha llegado al cuerpo de Cristo —sociales, religiosas, económicas, raciales, nacionalidades y de edad; para no mencionar las grandes diferencias de personalidad— es esencial ser tolerantes en amor para vivir y servir al Señor Jesús en unidad, con armonía y eficacia.  Mi abuela solía citar lo que un campesino quákero le decía ocasionalmente a su esposa para expresarle la paciencia que ella debía tener con los demás.  Le decía:  “Todos son extraños, excepto tú y yo; y tú también un poco”.

La naturaleza de la paciencia (makrothumia), al requerir tolerancia hacia los demás, se origina fuertemente en las palabras que siguen en forma inmediata tanto en Efesios 4:2 y en Colosenses 3:12-13.  Esto demuestra cómo la paciencia siempre debiera expresarse como “soportándoos con paciencia los unos a los otros”.  Soportar a otro (anechomai:  “soportar, resistir”), es tolerar sus errores, diferencias y peculiaridades (al menos lo que a nosotros nos parecen como tales).  Debemos ser tolerantes porque sabemos que también las tenemos, porque no deseamos dañar la unidad del cuerpo, porque la gente es creada a la imagen de Dios y porque sabemos que Dios usa esas diferencias de la misma forma como las diferencias de nuestro cuerpo son vitales para que funcionemos (1ª Corintios 12).

La Resistencia y la Paciencia en la Comunicación y Recepción de la Verdad de Dios

Hay otros dos pasajes que usan dos palabras griegas diferentes que señalan otra situación importante que requiere la cualidad de la paciencia:  comunicar el mensaje del evangelio a otros  Con mucha frecuencia, comunicar la verdad de Dios, no sólo encuentra resistencia, sino que también hostilidad.  Esto se ve en el evangelismo de no cristianos o cuando se pretende enseñar y entrenar a cristianos en la verdad de la Palabra.  Cuando Pablo predicó en Tesalónica (Hechos 17:1-10), algunos judíos y griegos que le temían a Dios fueron persuadidos; pero muchos judíos se sintieron celosos con el resultado que Pablo tuvo que irse a Berea.  Entonces, cuando predicó la resurrección a los filósofos de Atenas, algunos se burlaron mientras que otros querían seguir escuchándole (Hechos 17:16-34).  Satanás, el dios de este siglo, están en contra de la verdad y hace todo lo posible para nublar la mente de los hombres frente a la verdad de Dios (2ª Corintios 4:4s).

Lamentablemente, tal resistencia y hostilidad también provienen de los cristianos.  La iglesia de Corinto no sólo cuestionó la autoridad apostólica de Pablo, sino que criticaron a Pablo como persona y a su ministerio, diciendo:  “Sus cartas tienen peso e impresionantes; pero su presencia física es débil y lo que habla no cuenta”.  Si usted pretende ser testigo del Salvador, enseñando a otros, es posible que también tenga resistencia.  Ocasionalmente, tenemos esa experiencia en nuestro ministerio de enseñar a través de Internet.  Por lo tanto, ser testigos, enseñar, predicar, etc., requiere tener mucha paciencia.

El primer pasaje y el que usa ‘makrothumia’, es 2ª Timoteo 4:2.  En vista de la realidad de la venida del Señor y de Su juicio, Pablo escribió:  “…que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”.  A esto lo sigue en forma inmediata la razón y la necesidad de tener toda la paciencia.

“Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oir, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias, y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas.  Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio”  (2ª Timoteo 4:3-5).

Primero, en vista del hecho que a menudo nos enfrentamos la resistencia, Pablo no sólo hizo un llamado a tener toda la paciencia, sino que paciencia completa e instrucción.  La palabra “completa” modifica realmente ambos sustantivos.  La realidad de la resistencia no debe hacer que nos encerremos o hacernos no desear ser testigos, enseñar o discutir.  En vez de ello, tales condiciones requieren que tengamos aún más instrucción y diálogo; pero siempre acompañados de la paciencia.  Tal como se menciona en 2ª Timoteo 4:2 en conexión con el mandato “predicar la palabra”, Pablo también dijo literalmente:  “instes a tiempo y fuera de tiempo”, que significa “estar listos”.  Estar listos involucra estar preparados espiritualmente (controlados y guiados por el Espíritu), académicamente  (saber lo que creemos y por qué) y emocionalmente (hacerlo en amor y con paciencia).  Reitero, es necesario que conozcamos lo que creemos y sus razones y estar siempre dispuestos a hacer una defensa verbal de nuestra fe o creencias, de acuerdo a la evidencia de los hechos históricos del Nuevo Testamento y a la enseñanza clara de la Palabra (ver 1ª Pedro 3:13-16, especialmente el versículo 15); pero es de vital importancia el espíritu con el cual comuniquemos la Palabra.  La meta no es ganar una discusión, sino ganar un alma.

El otro pasaje que hace un llamado a la paciencia al dar nuestro testimonio o al enseñar una situación dada, es 2ª Timoteo 2:24.  Aquí, Pablo emplea una palabra griega muy diferente:  ‘anexikakos’:  “soportar el mal sin resentimiento, con paciencia”.  Este sustantivo “…implícito en la cualidad de afirmar pacientemente una creencia en frente de las burlas”  (Sabiduría 2:19).  Está relacionado con ‘epiekeia’ (racionalidad, gentileza).  El cuadro es el siguiente:  un maestro implacable que firmemente ignora las consecuencias dolorosas de sus afirmaciones”. [8]   Reitero, el contexto en 2ª Timoteo 2:24, es una resistencia de aquellos que se oponen a la verdad y que han sido víctimas de la trampa de Satanás y aquí, ‘anexikakos’ está ligado a ‘praute,,s:  “gentileza, cortesía, humildad, consideración”. [9]

“Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor.  Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas.  Porque el siervo del Señor no debe ser contencioso, sino amble para con todos, apto para enseñar,, sufrido; que con mansedumbre corrija a los que se oponen, por si quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad, y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él”  (2ª Timoteo 2:22-26).

Como lo ilustra este pasaje, llegar al arrepentimiento y al conocimiento de la verdad, es obra de Dios y no nuestra capacidad o metodología.  Mientras que nuestra responsabilidad es presentar la verdad con dependencia del ministerio del Espíritu, también vemos en este pasaje que nuestra actitud juega un rol importante y que puede ser una herramienta que Dios usa, o un obstáculo usado por Satanás al comunicar la vedad.

Las palabras para ‘resistencia’ o ‘soportar’ algo o a alguien, no sólo se usan con relación a la responsabilidad del mensajero, sin que también con los que están recibiendo el mensaje.  A menudo el mensajero debe exhortar a quienes le oyen a la sana doctrina o a alguna forma de acción espiritual que necesitará sometimiento, obediencia y un cambio espiritual, de manera que los oyentes deben soportar el mensaje, resistirlo en una forma positiva.  Por lo tanto, el autor de Hebreos escribió:  “Os ruego, hermanos, que soportéis (‘anechomai’) la palabra de exhortación, pues os he escrito brevemente”  (Hebreos 13:22).  Pero a veces, debido a la dureza espiritual y a la indiferencia que se ve en el corazón de la gente, llegan a un punto en el que no serán capaces de soportar la sana doctrina.  Por lo que Pablo escribió:  “Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán (‘anechomai’) la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oir, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias”  (2ª Timoteo 4:3).

Otro pasaje interesan es 2ª Corintios 11:4.  Aquí, Pablo emplea una forma de ironía sarcástica:  “Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis (‘anechomai’)”.

Aquí, el apóstol expresó la incongruencia entre lo que se podría haber esperado y lo que realmente ocurrió, debido a la forma tan fácil en que los corintos habían tolerado la falsa enseñanza.  Oyeron con mucha voluntad a los maestros del error (cf. 2ª Corintios 11:19).  El punto es que los cristianos necesitan tener un discernimiento bíblico y no deben soportar o tolerar ninguna clase de enseñanza o maestros falsos.

La Resistencia, la Paciencia y la Venida del Señor

Finalmente, las palabras para ‘resistencia’ y ‘paciencia’ a menudo se usan en un sentimiento profético o escatológico en relación a (1) la venida del Señor, (2) heredar las promesas de Dios y (3) las recompensas eternas.  En estos pasajes, se nos muestra cómo nuestra eterna esperanza y las seguras promesas de Dios, son absolutamente el fundamento y el significado de tener paciencia con la gente, o perseverancia en las situaciones difíciles.  Hebreos 6:12, ilustra esto: “…a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”.  Entonces, como una ilustración, el autor señala a Abraham y escribió:  “Y habiendo esperado con paciencia, alcanzó la promesa” (Hebreos 6:15).  Moisés deseaba abandonar los tesoros de Egipto:  “prefiriendo soportar el maltrato junto al pueblo de Dios, que disfrutar los placeres pasajeros del pecado; considerando el reproche de las grandes riquezas de Cristo que los tesoros de Egipto, pues él quería la recompensa”.  Era la recompensa invisible y futura; pero muy real, que le dio a Moisés la capacidad de soportar el maltrato que se le daba a su pueblo en Egipto.

Un pasaje que resalta con fuerza este elemento profético o escatológico y la forma en que debe impactar  nuestra capacidad de resistir y mostrar nuestra paciencia, es Santiago 5:1-11.  En este pasaje, Santiago usó ‘makrothumia’ = paciencia y ‘makrothumeo’ = ser pacientes; pero en el versículo 11, también usó otras dos palabras que ya hemos analizado:  ‘hupomeno,, = resistir y ‘hupomone,, = soportar.

Antes de estudiar estos versículos, debemos recordar que los lectores de Santiago estaban muy afligidos con el materialismo o con el espíritu mundano (ver Santiago 4:1-5).  Más que preocupados del regreso del Señor y de la importancia de la gloria eterna, lo estaban de los detalles de esta vida y de sus comodidades.  Como evidencia de esto, estaban preocupados en acaparar riquezas (cf. 4:1-4; 2:1s) y se vanagloriaban de lo que habían procurado, planificando ir a una ciudad u otra, sin considerar la voluntad de Dios (4:13-17).  Por lo tanto, lo que los lectores necesitaban era una seria llamada de atención con respecto a cuán transitorias e impotentes son las riquezas humanas.  Al igual como actúa el Señor en Mateo 6:19s, Santiago enfoca a sus lectores en las diferencias entre los tesoros terrenales y los celestiales:

«Estoy de acuerdo con Jim Elliff, quien ha observado que la gente que piadosamente se despreocupa de las recompensas eternas, a menudo se están matando a sí mismos intentando acumular una gran “recompensa” ahora.  Profesan contentarse con “una pequeña cabaña en el cielo”; pero, ¡desean una mucho mayor aquí en la tierra!  La Biblia enseña que no hay nada de malo en ser ambicioso, sólo en la medida que la enfoquemos más en el cielo que en la tierra» [10]

Por lo tanto, en 5:1-6, al igual que un profeta de la antigüedad, Santiago se dirige a los ricos de este mundo, que han demostrado poco o nada de interés en los tesoros celestiales o en las cosas espirituales.  Aquí, Santiago mira al mundo como un todo y a su ruina futura aún cuando su propósito es despertar a sus lectores de su naturaleza temporal y de la fatalidad final de todas las riquezas humanas.  Estos versículos nos recuerdan de la historia del hombre rico y de Lázaro en Lucas 6, que contrasta con el estado del hombre rico y de Lázaro después de la muerte.  El hombre rico había acumulado muchas riquezas durante su vida; pero no había mostrado interés alguno en las cosas espirituales, siendo todo lo contrario en el caso de Lázaro. Sin embargo, después de la muerte, Lázaro estaba en lugar bendito de Abraham y el hombre rico, en el lugar de los tormentos.

¿Cuándo fue la última vez que vio una carroza fúnebre virando en ‘U’?  Nada trajimos a este mundo, hablando de cosas materiales y nada nos llevaremos de lo que hemos acumulado (ver 1ª Timoteo 6:6-7).  Fácilmente podemos hacer tesoros en el cielo que son incorruptibles, incontaminados e inmarcesibles (1ª Pedro 1:4).  Por lo tanto, para remecer a sus lectores cristianos y llevarlos a la realidad, Santiago primero declara el hecho del juicio que viene (v. 1) y a continuación hace una lista de los crímenes en contra de los cuales se realizará el juicio (vv. 2-6).  Estos crímenes, son:  acumulación de riquezas (vv. 2-3); no pagar los salarios según lo prometido (v. 4); vida lujuriosa y auto-indulgente (v. 5) y haber dado muerte a gente inocente (v. 6).  Naturalmente, todo esto ilustra la mentalidad y la conducta de aquellos que están viviendo simplemente como “moradores de la tierra”, que es una descripción bíblica de los que tienen preocupación alguna por los tesoros celestiales y de la realidad de la eternidad (ver Apocalipsis 3:10; 6:10; 8:13; 11-10; 13:8; 17:8; Isaías 24:17s).

Al haber llamado la atención a estos hechos escatológicos, Santiago hace un llamado a sus lectores a tener paciencia, en los versículos 7-12.  En primer lugar, entrega la esencia de la paciencia que se necesita en la vida de los cristianos, junto con una ilustración del campesino (vv. 7-9).  Después, con los versículos 10-11, da ejemplos de paciencia y concluye con lo que podría ser considerado como una evidencia de la paciencia (v. 12).  Tal como en forma tan hábil, lo señala Ron Blue:

«Del rico, Santiago se vuelve al intranquilo.  Para lo cual, nuevamente se dirige a ellos amistosamente, como “hermanos”.  Cambia el tono de grave condenación a un sensible consuelo.  Santiago reprende gravemente a los ricos; pero anima a los que están receptivos.  Les hace un llamado a los hermanos a ser pacientes.  Definió la esencia de la paciencia, dio algunos ejemplos e indicó una evidencia de ella» [11]

La Esencia de la Paciencia (5:7-9)

5:7     “Por lo tanto, hermanos, tened paciencia”

Con la palabra “hermanos” y “por lo tanto”, Santiago infiere directamente del enfoque profético anterior, a la comunidad cristiana.  “Tengan paciencia”, es un imperativo aoristo del vero ‘makrothumeo’, el que en este contexto, conlleva una nota de urgencia solemne.  Evidentemente, se estaban quejando los unos de los otros (v. 9) y juraban innecesariamente, probablemente debido a su aflicción (v. 12).  “Hasta que el Señor venga”, señalaron los lectores y nosotros también, a la última motivación.  La venida (‘parousia’) del Señor, no se refiere al juicio que se menciona en los versículos 1-6; sino a Su manifestación o semejanza al cuerpo de Cristo en el Rapto (1ª Tesalonicenses 4:13ss).  Esto incluye el Trono del Juicio de Cristo, lugar donde todos los cristianos serán seria, justa e imparcialmente examinados de acuerdo a la calidad de sus obras (1ª Corintios 3:12s; 2ª Corintios 5:10-11; Romanos 14:10).  Este examen dará como resultado recompensas o su perdición y estas recompensas determinarán nuestra parte, nuestra responsabilidades y nuestros privilegios para toda la eternidad.  Naturalmente, esto irá seguido por las glorias y otras bendiciones de la eternidad, en las que los cristianos deben poner sus esperanzas (ver 1ª Pedro 1:13s).  La verdad plena es que las personas que somos hoy, determinarán las recompensas que recibiremos en la eternidad.

Para ilustrar este principio, Santiago hace que la atención de sus lectores se vuelva al campesino con las palabras:  “Mirad cómo el labrador espera (‘ekdechomai’ = esperar) el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia…”.  “Aguardando con paciencia” es un participio adverbial de ‘makrothumeo,,’ que nos señala a cómo espera.  Esto va inmediatamente seguido por las palabras “hasta que (la semilla enterrada) reciba la lluvia temprana y la tardía”.  Había dos cosas que le permitieron al campesino esperar pacientemente:  la espera confiada de las lluvias que harían que las semillas germinaran, crecieran y maduraran y el valioso fruto en la época de la cosecha.  Esto ilustra la esencia misma de la paciencia —la anticipación de las recompensas de nuestras obras.

5:8     “Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca”.

Con estas palabras, Santiago hizo la primera aplicación a la vida del creyente aquí en la tierra.  Así como el campesino que espera la lluvia temprana y la tardía, el cristiano espera pacientemente al Señor, sabiendo que Él no sólo viene a recompensar nuestro servicio, sino que ese día ya está cerca.  Asimismo, tal como el campesino espera el precioso fruto, el cristiano cree en el valor eterno del fruto de su labor en la tierra.  El regreso seguro del Señor (parousia), debiera estimular a cada creyente a tener paciencia y fuerza en el corazón.  Su regreso ya está cercana, es inminente y es el próximo gran evento profético en la vida de la iglesia.

5:9    “Hermanos, no os quejéis unos contra otros…”

Con estas palabras, la aplicación se hace más específica.  La falta de paciencia y el fracaso en vivir  a la luz de la venida del Señor, a menudo nos lleva a quejarnos de los demás.  Estos cristianos se quejaban, especialmente los ricos, que les oprimían y les trataban injustamente.  La vida no es justa y todos estamos sujetos a ser tratados injustamente por otros (tanto por cristianos y no cristianos), conciente o inconcientemente.  La tentación es quejarse en contra de los que suponemos que son responsables.  “Quejarse”, es ‘stenazo,, = quejarse.  ‘Stenazo,,’ puede referirse a la angustia interna más que a la queja abierta; pero puede referirse a amabas.

«Lo que se prohibe no es la denuncia en voz alta y amarga de los demás, sino el sentimiento no expresado de amargura o el resentimiento asfixiante que puede expresarse en una queja o en un suspiro.  Santiago usó el griego me con el presente imperativo de prohibir la continuación de esta práctica odiosa.  Continuar con esto, resultaría en juicio…» [12]

Santiago, rápidamente agrega:  “…para que no seáis juzgados; he aquí, el juez está delante de la puerta”.  Continuar en su actitud presente de quejarse con los demás, era una señal que no estaban descansando en el juicio final de Dios, cuando Él hiciera que todas las cosas fuesen correctas.  Para los cristianos, ese es el Trono del Juicio de Cristo, que se llevará a cabo después del Rapto (1ª Tesalonicenses 4:13ss) y no el Gran Trono Blanco del Juicio que se llevará a cabo al final del milenio y que es sólo para los no creyentes (Apocalipsis 20:11-15).

Quejarse de los demás, ya sea que se exprese interna o abiertamente, significa que esta gente por lo general pretende solucionar las cosas por sus propias manos y en un sentido, actúan ellos mismos como jueces.  Quejarse es negarse a vivir con la certeza del regreso del Señor y desconocer lo extremadamente corta que es la vida, tal como antes lo señaló Santiago:  “Porque, ¿qué es vuestra vida?  Ciertamente es neblina que se aparece por un poco de tiempo, y luego se desvanece”

Por lo tanto, el vivir pacientemente en espera de la venida del Señor, tiene aquí un enfoque doble.  Uno anticipa la bendición y las recompensas eternas y el otro pretende evitar la pérdida de las recompensas.  Detrás de este enfoque, está todo el tema del Trono del Juicio de Cristo (el Bema).  Este es un tema que es bastante extenso en el Nuevo Testamento; pero lamentablemente, se enseña muy poco de él a pesar de tantos pasajes que están relacionados con las recompensas o de la pérdida de ellas, en el Nuevo Testamento.  El Señor Jesús, habló de las recompensas como dieciséis veces en los Evangelios (cf. Mateo 5:12, 46,; 6:1, 2, 4, 5, 6, 16, 19-21; 18; 10:41, 42; 16:27; 18; 25, 26, 29) y Pablo habló de esta verdad una y otra vez.  Una de sus ilustraciones es la palabra que dirige a los esclavos, en Colosenses 3:22-25.

“Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo alojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios.  Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.  Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas”

Los esclavos debían servir a sus amos y todos los cristianos deben obrar como si estuvieran sirviendo al Señor.  El estar dedicados a Cristo y al hacer su trabajo obedeciéndole a Él, resultará en recompensas en el trono Bema de Cristo.  El principio es que los esclavos (y los trabajadores del día de hoy), podían aceptar un trato injusto debido a la seguridad de que Cristo les recompensaría en el futuro con tesoros celestiales si servían con obediencia a Cristo, sin quejarse, etc.  Pero lo contrario también es un hecho de la vida.  Si alguien obra mal (se venga, trabaja a medias, murmura, etc.), será recompensado de acuerdo a ello (pérdida de las recompensas).

Vivir pacientemente y resistir en vez de quejarse, está verdaderamente ligado con lo bien que vivimos con la visión de la venida del Señor, el Juez del Bema.  Cuando al solista George Beverly Shea, se le preguntó cómo le gustaría estar cuando Cristo viniera, dijo:  “¡Trabajando!” [13] .  Si Él nos encuentra quejándonos, ciertamente no estaremos trabajando como corresponde. El Señor Jesús nos ha enseñado que los siervos sabios viven atentos a la llegada de su maestro.  Dice:

“Estén ceñidos vuestros lomos, y vuestras lámparas encendidas; y vosotros sed semejantes a hombres que aguarda a que su señor regrese de las bodas, para que cuando llegue y llamen, le abran en seguid.  Bienaventurados aquellos siervos a los cuales su señor, cundo venga, halle velando; de cierto os digo que se ceñirá, y hará que se sienten a la mesa, y vendrá a servirles.  Y aunque venga a la segunda vigilia, y aunque venga a la tercera vigilia, si los hallare así, bienaventurados son aquellos siervos”  (Lucas 12:35-38).

Ejemplos de Paciencia (5:10-11)

Después de haber usado al campesino para mostrar la esencia de la paciencia, Santiago se vuelve a la autoridad del Antiguo Testamento, a la Palabra de Dios, para entregar dos ejemplos claves de aquellos que experimentaron aflicción; pero que la soportaron con paciencia y resistencia —los profetas y Job.

5:10  “…tomad como ejemplo de aflicción y de paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor”

Santiago dirige la atención a los profetas, como aquellos que hablaron en el nombre del Señor.  Esto les señala como siervos del Señor que fielmente proclamaron Su Palabra, sin considerar todas las circunstancias de aflicción que tuvieron.  ¿Cómo pudieron hacerlo?  Porque tenían paciencia, sabiendo que a la larga, el Señor corregiría las cosas.

«Aún cuando Santiago ser refiere a “los profetas” como un solo grupo, ciertamente Jeremías es uno de los que soportó los malos tratos con paciencia.  Él fue puesto en el cepo  (Jeremías 20:2), arrojado en prisión (32:2) y lo echaron en una fangosa cisterna (38:6); aún así Jeremías perseveró en su ministerio sin amargura o recriminaciones.  Estos hombres constituyen un modelo (‘hypodeigma’) para los creyentes que son oprimidos y maltratados» [14]

5:11  He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufre.  Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo”

A continuación, Santiago se refiere a Job, otro ejemplo muy conocido y respetable del Antiguo Testamento, de alguien que soportó grandes sufrimientos.  Sólo en este pasaje, más que usar paciencia, la familia de palabras ‘makrothumia’ relacionadas a Job, Santiago emplea las palabras ‘hupomeno,,’ y ‘hupomone,,’.  Job es un hombre que perseveró con gran resistencia; pero él siempre se quejaba —¡era muy impaciente con Dios!  Sin embargo, Jehová honró la perseverancia de Job con bendiciones múltiples al final de su sufrimiento (cf. Job 42:12) y este es el punto —Dios bendijo a Job por su resistencia.  Es así que Santiago lo resumió todo con estas palabras:  “El Señor es muy misericordioso y compasivo”.  Nuestra paciencia y resistencia no serán olvidadas, porque por Su naturaleza misma, Dios es compasivo y misericordioso.

5:12   Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis, ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí, y vuestro no sea no, para que no caigáis en condenación”

Cuando la gente está bajo estrés, a menudo se ven inclinadas a adoptar estrategias humanas para manejar sus problemas.  Evidentemente, para la audiencia de Santiago, una de las soluciones fue el lenguaje inapropiado, como jurar.  «Para aquellos que verdaderamente demuestran la persistencia y la paciencia prescrita para los creyentes, no tienen la necesidad de invocar un juramento, sea este por el cielo o por la tierra, pues su palabra es verdad». [15]

No perder la visión, es saber la importancia del lugar que le corresponde tanto a la resistencia y a la paciencia, en la seguridad de la inminente venida del Señor y de las realidades que acompañarán a este evento.  Para conocer más de este tema, sugerimos remitirse al estudio sobre la Doctrina de los Juicios y de las Recompensas, en nuestro sitio web.  Además, un libro que puede ser de tremenda ayuda en este tema, es:  Triumph and Tears at the Judgements Seat of Christ:  Your Eternal Reward, [Triunfo y Lágrimas en el Trono de los Juicios de Cristo:  Su Recompensa Eterna], Moody Press, Chicago, 1998.  ¡Este libro debe leerse!

Conclusión

Recientemente, junto a mi señora, nos enfrentamos a una experiencia que ilustra algunos de los rasgos de la resistencia y de la paciencia.  En Junio de este año (1999), a mi hermosa y fiel esposa de cuarenta años, se le diagnosticó una osteoporosis extrema causada por un mieloma múltiple (cáncer de las células plasmáticas y de la médula ósea).  El oncólogo de mi señora, prescribió una droga muy poderosa para ayudar a la reconstrucción del hueso lo que provocó que ella se sintiera muy mal y con mucho dolor.  Como resultado, su medico tratante le pidió una interconsulta a un especialista en huesos, para ver si existía otro medicamento que pudiera tolerar mejor.  Llegamos a las 3 de la tarde para su cita con el médico y en pocos minutos, fue llevada a una sala para esperar al médico.  Cuando llegamos, mi esposa sentía un intenso dolor en su espina dorsal y en la cadera, por lo que esperábamos que el doctor fuera puntual.  A las 4:15, todavía no llegaba.  Este hecho estaba probando la capacidad de mi esposa para soportar el dolor; pero también su paciencia con el doctor.  Mientras esperábamos, comencé a tener pensamientos negativos, como:  “¿Por qué no puede conducir su oficina en forma más eficiente?  ¿Es él uno de esos doctores tienen muchos pacientes; pero sólo les atienden un par de minutos?”  Pero debido a su reputación y a la necesidad de mi esposa, resistimos y esperamos pacientemente, en el nombre de Dios.

Finalmente, llegó el doctor.  Se disculpó contándonos que se había retrasado debido a una emergencia y estaba atendiendo a una persona que estaba muy grave.  ¡Estábamos tan agradecidos que nuestra espera valió la pena!  El doctor se mostró muy preocupado y extremadamente minucioso en la evaluación de los problemas de mi esposa.  Además, demostró que estaba muy preparado para tratar todos sus problemas.  En esencia, la consulta con este doctor bien valió la larga espera.  Si hubiéramos sabido todo esto, ciertamente nos hubiera sido más fácil soportar con más paciencia.

Nuestra experiencia, nos recuerda dos cosas:  Primero, debemos resistir las presiones de la vida y ser pacientes con los demás, porque al igual que con este médico, desconocemos lo que está tras el escenario.  Recuerden, aunque Job resistió, de alguna manera tuvo una actitud demandante y de impaciencia con lo que Dios estaba haciendo; pero detrás de la escena estaban ocurriendo cosas —el conflicto con Satanás— que Job ignoraba completamente.  Es interesante observar que cuando Dios trataba con la impaciencia de Job, Él nunca le dijo acerca de esto (Capítulos 1 y 2).  Job solamente debía aprender a descansar en la soberanía de Dios sobre el universo.  Segundo, nuestra capacidad de ser pacientes, depende fuertemente de la confianza que tengamos en Dios y en Sus propósitos eternos.  Aún cuando no fue el caso del médico, podría habernos desilusionado; pero el Señor Jesús, el gran médico y Señor soberano de toda sabiduría, jamás nos defraudará.  Por lo que —tal como Santiago lo dice a sus lectores— debemos reforzar nuestro corazón sabiendo que la venida del Señor está cerca (Santiago 5:8).  Cuando Él venga, secará toda lágrima, enderezará todo lo que esté mal y recompensará toda fidelidad.

La resistencia y la paciencia, nos dan la capacidad de caminar con una determinación gozosa, esperanzadora  y llena de amor, a pesar  de las desilusiones, del rechazo, de la persecución y otras presiones que pudieran hacernos tirar la toalla.  Estas dos cualidades nos dan el deseo y la capacidad de seguir adelante, porque tenemos la esperanza que Dios es compasivo y misericordioso y en Sus propósitos y recompensas eternas.

El apóstol Pablo, al igual que todos los apóstoles, sufrió grandes privaciones en el nombre de Cristo y su llamado al ministerio del evangelio.  Fue desertado, difamado, puesto en prisión, golpeado, lapidado…  Nombren un castigo…  ¡Él también lo sufrió!  Sin embargo, Pablo jamás se rindió.  Fue lo que podríamos llamar un ‘perseverante’ (ver 2ª Timoteo 1:15-16; 4-10 y cf. 2ª Corintios 10:10 con 11:6, 23-28).  Esto demuestra el gran poder de madurez a través de su vida hasta su muerte.

Howard Hendricks, un conferencista muy conocido, profesor del Seminario de Dallas y líder de hombres, en una oportunidad frente a una audiencia formada por una gran cantidad de jóvenes entrenados del Campus de la Cruzada para Cristo, les dijo:  «Señores, no estoy impresionado».  Su punto de vista era que sólo se impresionaría si todavía estarían comprometidos con el ministerio y con el servicio al Señor, cuarenta años más tarde.  La carrera a la cual nos ha llamado a participar Dios, es dura.  Esta verdad está ilustrada clásicamente en la vida de Pablo.  En 2ª Timoteo 4:7, ya hacia el final de la vida de Pablo, hizo tres declaraciones por las que todos debiéramos orar para ser también capaces de lograr.  Pero Pablo hizo estas declaraciones y eran verdad para él porque él tenía una visión de su vida como un sacrificio ofrecido al Salvador y porque vivió con su vista clavada en los tesoros celestiales.  Creo que fue este compromiso tan profundo y su actitud mental que le dieron ese poder tan constante.

Escribió:  “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe”.  En cada uno de los verbos aquí citados, el apóstol emplea tiempo pretérito perfecto que enfatiza los resultados desde el punto de vista del autor o el cumplimiento de una acción o de un proceso.  En vista de la declaración que sigue, ambos conceptos están a la vista, aunque el énfasis está en el hecho del cumplimiento de su obra en la tierra.  Pero con este cumplimiento, en vista del seguro regreso del Señor y de las recompensas, Pablo rápidamente agrega:  “…me está guardada la corona de justicia (como un resultado eterno), la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día…”

Al usar el término “peleado” en tiempo pretérito perfecto, hay un sentido de finalizar su vida en victoria.  La batalla había terminado y ahora enfrentaba las recompensas de la eternidad.  Sin embargo, esto también nos recuerda que la vida y especialmente nuestros ministerios, nos involucran en una lucha de vida o muerte.  La tendencia es rendirse, tirar la toalla; pero haber peleado la buena batalla es haber seguido peleando con coraje y valor, sin considerar a los oponentes.

A este elemento de fin, se le agrega el énfasis del cumplimiento, con la frase:  “he acabado la carrera”.  La palabra “acabado”, en griego ‘teleo,,’, significa “terminar, completar, llegar a la meta”.  Nuevamente, esta palabra más el pretérito perfecto pone un gran énfasis en la idea del cumplimiento y el hecho de que esta vida es temporal; pero tiene ramificaciones eternas.  Con las palabras “la carrera”, el apóstol ilustra el plan de Dios para su vida como una carrera que debe correrse.  Apuntaba al ministerio que Dios le ordenó a Pablo con todos los obstáculos y dificultades que eran parte de la carrera que tenía frente a él.  Y esto no es diferente para ninguno de nosotros.  Esto lo vemos en Hebreos 12:1-2; pero debemos mantener nuestros ojos fijos en el Salvador y en la meta.

Pablo era un trabajador.  Nunca se rindió frente a las dificultades; perseveró.  Era un hombre dirigido por valores eternos y objetivos bíblicos.

“…he guardado la fe”.  La palabra “guardado”, en griego es ‘te,,reo,,’ que significa “proteger”; pero en este contexto significa “permanecer fiel a algo”.  Este algo es “la fe”, el cuerpo de la verdad revelada:  la Palabra.  Pablo guardó la fe en tres sentidos.  Guardó la Palabra cerca de su corazón —su fuente de consuelo y fuerza; le fue obediente y la transmitió a otros.  Se mantuvo fiel y veraz a la fe, i.e. a los desafíos y responsabilidades que el predicar la fe le significaban para su vida como siervo de Dios y de los hombres.

Pero debemos meditar en la razón que tuvo el apóstol para hacer estas declaraciones.  Le estaba escribiendo a Timoteo, para animarlo a resistir pacientemente, a sostenerlo con gozo ‘corriendo’ la carrera que Dios había puesto delante de este joven.  Este estímulo a resistir o a perseverar, es un elemento que encontramos en este libro pastoral, un libro que hace un llamado a la madurez y al liderazgo.

Bien, ¿qué hace Pablo para promover esta resistencia?  A través de 2ª Timoteo, Pablo un medio tras otro para enseñar y estimular la perseverancia o la resistencia.  Desafía, ordena, instruye, recuerda, advierte e ilustra la necesidad de resistir, tanto negativa como positivamente.  Pero, ¿por qué insistir tanto en la resistencia?  Porque, tal como ya lo mencionamos, mucha gente e incluso iglesias, son buenos iniciadores; son buenos para correr los 100 mts. Planos; pero no tanto en las carreras más extensas.  La vida y el ministerio, son eventos de resistencia, ¡una maratón, o… una declatón!



[1] The American Heritage® Dictionary of the English Language, Tirad Edition copyright © 1992 por Houghton Mifflin Company.  Versión electrónica con licencia de la Corporación INSO.

[2] Nigel Turner, Christian Words [Palabras Cristianas]m Thomas Nelson Publishers, Nashville, 1981, p. 316.

[3] Richard Chenevix, Synonyms of the New Testament [Sinónimos del Nuevo Testamento], James Clarke & Co., Londres, edición 1961, p. 185.

[4] C.F. Hogg y W.E. Vine, The Epistles To the Thessalonians With Notes Exegetical and Expository [Las Epístolas a los Tesalonicenses, con Notas Exegéticas y Expositorias], Pickering & Inglis LTD., Londres, Primera Edición Revisada 1929, Reimpresa 1959, p. 285.

[5] S. Lewis Jonson, “Spiritual Knowledge and Walking Worthy of the Lord” [Conocimiento Espiritual y el Digno Caminar del Señor], Bibliotheca Sacra, Vol. 118, Nº 472, Oct. 1961, pp. 334s.

[6] Observen también que ‘makrothumia’:  “paciencia”, se incluye como una de la cualidades del fruto del Espíritu.

[7] John F. Walvoord y Roy B. Zuck, The Bible Knowledge Commentary [Comenario del Conccimiento de La Biblia], Victor Books, Wheaton, 1983, 1985, medio electrónico.

[8] Turner, p. 321.

[9] Walter Bauer, A Greek-English Lexicon of the New Testament [Diccionario Inglés-Griego del Nuevo Testamento], Traducido por William F. Amdt y F. Wilbur Gingrich, Prensa de la Universidad de Chicago, 1979 medio electrónico.

[10] Erwin W. Lutzer, Triumph and Tears at the Judgement Seat of Christ, Your Eternal Reward [Triunfo y Lágrimas en el Trono del Juicio de Cristo, Tu Recompensa Eterna, Moody Press, Chicago, 1998, p. 25.

[11] John F. Walvoord, Roy B. Zuck, Editores, The Bible Knowledge Commentary [Comentario del Conociemiento de La Biblia], Victor Books, Wheaton, 1983, 1985, medio electrónico.

[12] Frank E. Gaebelein, Editor General, The Expositor’s Bible Commentary, New Testament [Comentario Expositor de la Biblia, Nuevo Testamento], Zondervan, Grand Rapids, 1976-1992, medio electrónico.

[13] Lutzer, Your Eternal Reward [Tu Recompensa Eterna], Moody Press, Chicago, 1998, p. 98.

[14] Gaebelein, medio electrónico

[15] Walvoord and Zuck, medio electrónico